
Oaxaca, Oax.– Desde uno de los principales símbolos culturales de Oaxaca, el Auditorio Guelaguetza, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que la Cuarta Transformación ha colocado en el centro de la agenda nacional el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos, no sólo como parte fundamental de la identidad cultural del país, sino como sujetos de derechos y actores indispensables para el desarrollo nacional.
Durante su gira de rendición de cuentas “Honestidad y Resultados”, realizada este viernes en Oaxaca, la mandataria sostuvo que México atraviesa una nueva etapa en la relación del Estado con sus pueblos originarios, derivada de las reformas constitucionales que reconocen sus derechos y establecen mecanismos para que los recursos públicos lleguen directamente a las comunidades.
La Presidenta destacó que esta transformación representa un cambio de fondo frente a décadas en las que los pueblos indígenas y afromexicanos permanecieron al margen de las principales decisiones públicas. Ahora, dijo, el reconocimiento de su aportación cultural, social, económica y ambiental forma parte de los principios que sustentan el llamado humanismo mexicano.
El Gobierno federal ha informado que, a partir de las modificaciones al artículo 2 constitucional, los pueblos indígenas y afromexicanos son reconocidos como sujetos de derecho público, mientras que los recursos destinados a sus comunidades pueden ser administrados directamente por ellas, mediante decisiones tomadas en asamblea.
En su Segundo Informe de Gobierno, Sheinbaum dio a conocer que durante los primeros dos años de su administración se han destinado 25 mil millones de pesos a 19 mil comunidades, además de avances en restitución de tierras, fortalecimiento de lenguas originarias y planes integrales de justicia y desarrollo para pueblos indígenas y afromexicanos.
La visita a Oaxaca adquirió así una dimensión política y social particular, al realizarse en una entidad donde la presencia de los pueblos originarios constituye uno de los principales componentes de la identidad nacional. El gobernador Salomón Jara Cruz destacó, por su parte, el trabajo coordinado entre los gobiernos federal y estatal y sostuvo que Oaxaca se consolida como una de las entidades representativas de la transformación y del humanismo mexicano.
Recursos directos y reconocimiento constitucional
Uno de los principales planteamientos de la Presidenta fue consolidar los mecanismos que permiten que los recursos destinados a las comunidades indígenas lleguen de manera directa y que sean los propios pueblos quienes determinen sus prioridades.
La apuesta del gobierno federal es que este modelo no dependa únicamente de la voluntad política de una administración, sino que tenga permanencia institucional y constitucional, de manera que los pueblos originarios cuenten con recursos garantizados para impulsar obras, infraestructura, servicios y proyectos de desarrollo comunitario.
La estrategia forma parte de una visión que busca sustituir una relación históricamente asistencialista por otra basada en derechos, autonomía y participación comunitaria.
En este sentido, Oaxaca representa un escenario particularmente significativo: una entidad donde la diversidad de pueblos, lenguas, tradiciones y sistemas comunitarios constituye una de las mayores expresiones de la pluralidad cultural de México.
Sheinbaum coloca la soberanía nacional en el centro del debate
Durante su intervención, Claudia Sheinbaum también defendió una postura firme respecto a la soberanía nacional y planteó que quienes aspiren a ocupar los cargos de mayor responsabilidad política del país deben mantener una relación exclusiva con México.
La Presidenta impulsó ante el Congreso de la Unión una iniciativa de reforma constitucional para que quienes busquen la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y tengan doble nacionalidad deban renunciar a la segunda antes de solicitar su registro como candidatos.
La propuesta contempla modificaciones a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y establece, entre otros aspectos, que quienes ejerzan esos cargos no puedan adquirir o solicitar otra nacionalidad ni hacer uso de documentos de identidad extranjeros durante el ejercicio de sus funciones.
El argumento central de la Presidenta se encuentra vinculado con la defensa de la soberanía y con la necesidad de que quienes gobiernen México tengan como único compromiso político y jurídico al pueblo mexicano.
Sheinbaum ha enfatizado que contar con doble nacionalidad no debe ser considerado un impedimento para millones de mexicanos que mantienen vínculos con otros países. La discusión, sostiene, debe centrarse exclusivamente en quienes pretendan ejercer las máximas responsabilidades de gobierno.
La propuesta ha abierto un debate político y jurídico en el país. Mientras el Gobierno federal sostiene que se trata de garantizar que el interés nacional prevalezca sobre cualquier otro, sectores de la oposición han cuestionado sus alcances y efectos sobre los derechos políticos de los mexicanos con doble nacionalidad.
Un gobierno que reivindica la identidad nacional
El mensaje pronunciado en Oaxaca se inscribe en una narrativa más amplia de la administración de Sheinbaum: reivindicar la soberanía, fortalecer la identidad nacional y colocar al bienestar social como uno de los principales indicadores de la transformación.
Durante su Segundo Informe de Gobierno, la Presidenta sostuvo que México tiene rumbo y que ese rumbo es determinado por el pueblo. También reiteró que su administración mantendrá una política exterior basada en la cooperación, el diálogo y el entendimiento, pero sin subordinación ni renuncia a los principios nacionales.
Desde Oaxaca, el discurso adquirió un significado adicional. La entidad que históricamente ha sido referente de diversidad cultural, resistencia comunitaria y defensa de sus pueblos se convirtió nuevamente en escenario para que el Gobierno federal reivindicara una concepción del Estado mexicano en la que la justicia social, la identidad cultural, los derechos de los pueblos originarios y la soberanía forman parte de una misma agenda.
La gira “Honestidad y Resultados” representa, en este contexto, no sólo un ejercicio de rendición de cuentas, sino también una estrategia para mantener un contacto directo con las comunidades y comunicar los avances de la administración federal en territorio.
Con ello, Sheinbaum busca consolidar una narrativa política en la que la transformación no se limite a las instituciones, sino que se traduzca en derechos, recursos, infraestructura y bienestar para las comunidades históricamente relegadas.
Oaxaca volvió a ocupar así un lugar central en el discurso presidencial: como referente cultural de México y como territorio donde, de acuerdo con la visión del actual gobierno, el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos constituye una pieza fundamental para construir el proyecto de nación que impulsa la Cuarta Transformación.



